miércoles, diciembre 19, 2007

¿FABULA MITICA?

¿Nunca te conté de mi cuerno en la frente y que soy un unicornio? Dios! sí que soy distraída! En serio! no te rías, cuando veas mis ojos notarás que son de mil colores diferentes y que mi piel se transmuta en un hermoso pelaje blanco cuando estoy en cuatro patas. Si quieres evitamos el sexo, para que no te asustes. Bueno, ya te acostumbrarás, todo el que me conoce lo hace, primero es como un fuerte golpe en el pecho, y luego se echan sobre mi y quieren saber todo sobre mis historias, y de cómo adquirí el color de mis ojos, porque el color de los ojos de los unicornios, están hechos de las cosas que se ven con verdadera pureza y entrega.
¿Quieres ser un color más en mis ojos?
- ¿Un color más? No, no quiero. ¿Sabes lo que sí quiero?Ser parte fundamental de tus alas.Pero supongo que eso es imposible, porque sí existen los imposibles.

- No para los unicornios.
- Pero sí para los mortales. Y un mortal está haciendo una petición a un unicornio, no viceversa.

martes, diciembre 18, 2007

Casi ENTRE NOUS

Después de toda una pequeña vida de compartir el tono de una voz, un silencio en medio del gran ruido, el disfrute de alguna exquisitez culinaria, un submarino, un sándwich de queso blanco, una pizza, una simple cucharadita de dulce de leche, refugiarse incontables veces en la casa del otro, nunca faltó tiempo para entrar en jugosas discusiones sobre política, religión, poder, soledad, búsquedas, muerte, diversiones, preferencias, fobias, aversiones, historias personales, el dolor, la angustia, obsesiones, las "felicidades mínimas" como le llamaban ellos...
Una tarde mientras caminaban por Buenos Aires, ella se quedó mirando una vidriera repleta de libros - cosa habitual en ella- él la miró fijamente, por primera vez con esa intensidad que es capaz de ser presentida por la otra persona, la atrajo hacia sí y la besó:
la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, la besó, sus lenguas se encontraban, se mordían suavemente, se lamían, se succionaban, se rozaban, se engullían, se acariciaban con las lenguas, con los labios entre abiertos, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, se besaron, sus lenguas se encontraban, se mordían suavemente, se lamían, se succionaban, se rozaban, se engullían, se acariciaban con las lenguas, con los labios entre abiertos y ella lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó, lo besó y así besándose el mundo desaparecía.
Luego se apartaron, él la miró fijamente a los ojos, se acercó a su oído, con la mano derecha le cubrió la boca, imposibilitando cualquier intento de hablar, le dijo en tono bajo y muy despacio:
Te Amo, Te Amo desde hace mucho tiempo, no digás nada por favor - ella asintió con la cabeza, mientras la mano de él, permanecía tapándole la boca - Te Amo y quiero decírtelo ahora, por que quizás sea la única vez en la vida que tenga el valor suficiente para hacerlo: Te Amo y Te Amo desde hace mucho tiempo, por favor no manifestés nada al respecto.
Dejó finalmente la boca libre, las lágrimas cubrían el rostro de ella, de la misma forma que una lluvia torrencial los sorprendió en medio de la nada. Encontraron refugio momentáneo en aquella librería, él le sonrío y dijo: primeramente compremos un paraguas, luego busquemos el hotel más cercano, necesito con urgencia hacerte el amor. Ella ahogada en silencio, nuevamente asintió con la cabeza.
Y así lo hicieron, a una cuadra y media consiguieron comprar el paraguas, para entonces ya la ropa pegada al cuerpo chorreaba agua por todos lados, pero nada importaba, habían cumplido su primer objetivo, a otras siete cuadras más hallaron un pequeño y modesto hotel, en el que entraron sin dudar un instante siquiera.
En la habitación, se amaron en cuerpo y alma, se entregaron el uno al otro, como jamás podrían entregarse a nadie. Se levantaron, se vistieron, salieron de la habitación y así mismo del hotel. Se despidieron, ésta vez para siempre.
Tres meses antes de morir, ella recibió un paquete sin remitente. Únicamente había en el sobre un libro, sin mirar si quiera qué libro era, buscó entre las primeras páginas una breve señal de a quién tanto había esperado. Satisfecha leyó: "Te Amo... y Te voy a Amar por mucho tiempo. B."

Ahhh! .¿ Y el título del Libro? qué importancia tiene, esto siempre quedará "Entre Nous".

sábado, diciembre 15, 2007

SI SOY AMOROSA

LOS AMOROSOS

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando,
llorando la hermosa vida.

Jaime Sabines

lunes, diciembre 10, 2007

NUNCA SE ME VAN A ACABAR LOS BESOS:
... TENGO UNO DE RESERVA EN TU NOMBRE...

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