Por favor no te lo lleves lejos; o lo partimos en dos, y yo me quedo con las fotos, las fiestas y los sueños, y tú con lo que no era tan bueno, ¿te parece justo el trato? Porque digo, en ese sótano obscuro que habitas no cabrían tantas cosas, peluches, besos, abrazos; y así entonces, tú te quedas con la esencia, con el punto clave que acabo con mi “nosotros” que es por lo que vienes en realidad, admítelo, te dedicas a eso; llévate mis lágrimas vanas, sus fatuas miradas, besos amargos, los indiferentes gestos, los sueños rotos (pero solo los rotos).
Las cosas buenas no merecen el polvo, el olvido, tu desván, no merecen ser cubiertas de moho y humedad.
