Cada pisada anónima entre el silencio.
cada pensamiento y cada mueca que te rastreé sin quererlo,
cada rose ignorante y certero,
cada rastro de gotitas y gotitas entre sabanas y lunas
tanta desolación y tan poca.
Mi lengua, el color de mis manos, mis uñas rojas o no, mi olor a noche infinita,
el temor que mi pecho no deja de palpar, mi espalda rígida y curva,
tantas miradas, roces y risas, tantas y tan pocas.
Un simplísimo pánico,
y tan complicado;
un solo gesto y tantos a la vez.
El aire fluye, la sangre palpita, gotea, me asfixio y tu boca roja amamanta mi muerte.
poco a poco, roces y risas, miradas y la sublime y encantadora inyección de perfume y adicción a tu figura me hará feliz , esos instantes de exilio al universo verdadero … hasta morir.
Luego, el instante camaleónico… me arrastro, me condenso, me respiro, me saturo y vuelvo a nacer.

