...Y aburrida me derrito en blancos espacios,
resbalo lento por las paredes,
la música es el suelo líquido en el que no quiero caer.
Tengo demasiado pudor de mi misma:
de escapar hacia adentro,
de mancharme de sangre las manos y la boca.
Mirar hacia atrás y no entender nada de lo que hice
ni el por qué destrocé todo lo que me daba alas.
Oscurecer a la vida sin piedad
sin pedirle permiso a nadie;
poder tirarme de cabeza al precipicio y un instante antes de deleitarme
encontrarme de frente a la muerte que se ríe de todo,
me posa en sus rodillas, me escupe de verde y de océano.
Ahogada en desesperada soledad.
