Y otro año más, y ya van 22, y me resulta increíble mi capacidad para no aprender nunca de los errores, para seguir tropezando y cayendo siempre con la misma piedra, para continuar siendo a veces tan ingenua, para seguir confiando en las palabras y las miradas de los demás. Sigo perdiéndome en las ilusiones, buscando utopías, saltando a la piscina sin mirar si hay agua o no, ilusionándome, cayendo en todas las tentaciones, desorientándome con los recuerdos, fugándome de la realidad, y buscando, siempre buscando ...
Brindo con todos por seguir siendo así, a pesar de los golpes, de las decepciones, de los laberintos en los que me pierdo, y por seguir compartiéndolo.
¿Quién quiere una copa?
